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Los verracos son esculturas zoomorfas en piedra, principalmente de granito y a veces en caliza o arenisca, que representan de una forma más o menos basta diversos bóvidos y suidos: toros, cerdos y, en ocasiones, jabalíes. Las formas que presentan son sencillas en su mayor parte, con un cierto grado de abstracción en muchas de ellas y con una postura similar: de pie, con las extremidades paralelas y sin expresión aparente, situados sobre un pedestal compuesto por dos elementos, que se denominan basa o plinto y soporte.

Qué son los verracos
Partes anatómicas de un verraco de cerdo.

Para conocer un poco más en detalle los verracos, en el siguiente punto vas a poder observar algunos de los atributos morfológicos que pueden estar presentes en las tres especies anteriores, ademas de poder comprobar la transformación de tres de esos animales en tres verracos de piedra de tres provincias diferentes.

Los dibujos se han adaptado del libro de Pilar Arias et alii “Catálogo de la escultura zoomorfa protohistórica y romana de tradición indígena de la provincia de Ávila” y del dibujo esquemático personal de un verraco con forma de jabalí en el Aula Arqueológica de Yecla de Yeltes, en Salamanca.

Son una de las manifestaciones más representativas de los vetones relacionada con el ganado, esencial en su régimen alimenticio y en su vida diaria, como en la elaboración de prendas de vestir, fundamentalmente asociado en este caso con el ganado vacuno y caprino.
Soportes de pedestales
En los dibujos inferiores puedes distinguir algunos de los tipos de soportes de pedestales.
PARTES ANATÓMICAS EN LOS VERRACOS
Los grandes toros con soporte central en forma de columna son típicos de la zona denominada “Valle Amblés”, en la provincia de Ávila, pudiendo destacarse los verracos procedentes de los castros de La Mesa de Miranda y Ulaca.
Anatomía del jabalí
Verraco de Gallegos de Argañán
Su nombre científico es Bos taurus, y estas son las partes que suelen representarse en esculturas de este tipo:
Verraco de Salamanca
PARTES ANATÓMICAS DEL CERDO
PARTES ANATÓMICAS DEL JABALÍ
curiosidad
Algunos verracos fueron recortados y utilizados durante la Edad Media en Ávila para la construcción de la muralla, como podrás observar en algunas imágenes de esta aplicación.
Anatomía del cerdo
PARTES ANATÓMICAS DEL TORO
curiosidad

Los autores del libro antedicho (en 1986) manifiestan únicamente la presencia de toros y cerdos, mostrando esquemas de ambas especies animales. F. Hernández (en 1982) indica toros, cerdos, jabalíes, osos y cabras.             

Anatomía del toro
A la derecha puedes comprobar si se parecen o no este verraco con aparente forma de toro procedente de la localidad cacereña de Segura de Toro y este bóvido de raza avileña negra-ibérica de El Raso (anejo de la localidad de Candeleda, en Ávila).
Curiosidad
En el pasado se destruyeron muchos de ellos en Salamanca por la creencia de que se trataba de elementos que señalaban la pretendida infamia del rey Carlos V hacia los comuneros.

Su nombre científico es Sus scrofa, y estas son las partes anatómicas que suelen estar representadas en las esculturas relacionadas con este animal:

Curiosidad
La avileña negra-ibérica y la morucha salmantina eran dos de las razas con las que contaban los vetones hace unos veinticinco siglos. Todavía no conocían razas como la holandesa –las “típicas” blancas y negras, de producción láctea, denominadas suizas en muchas localidades-, la limousine o limusina y la charolaise o charolesa, por ejemplo, cuyos primeros ejemplares fueron importados.
Aquí puedes comprobar si se parecen o no este verraco con aparente forma de cerdo procedente de la localidad abulense de Mingorría y este cerdo ibérico de la dehesa de Sobrinos (en Gallegos de Sobrinos, Ávila). Ésta era una raza que se hallaba presente en el territorio vetón; no así los actuales suidos de capa clara de razas como la landrace, de importación.
Su nombre científico también es Sus scrofa, y estos son los elementos que suelen estar representados en las esculturas de este tipo:
Aunque no resulta fácil diferenciar en ocasiones si las esculturas representan cerdos o jabalíes, aquí puedes comprobar si se parecen o no este verraco con aparente forma de jabalí procedente de la localidad salmantina de Yecla de Yeltes y este jabalí del desaparecido parque zoológico de Valwo (en Matapozuelos, Valladolid). Los vetones también empleaban como alimento la exquisita carne de jabalí.
OTROS DETALLES DE LOS VERRACOS
Raza avileña

·DIFERENCIACIÓN.- En las esculturas más abstractas y con menos detalles, uno de los aspectos que ayudan a diferenciar al menos entre bóvidos y suidos es la altura de colocación de los testículos.

El sexo que representan los verracos puede afirmarse que es prácticamente siempre el masculino ya que, en las esculturas en que se aprecian los órganos sexuales, éstos siempre se corresponden con animales machos. Las demás esculturas son asexuadas, aunque por tradición algunas de ellas tengan nombre femenino, como: “Marrana Cárdenas” (en Arévalo, Ávila), “La Mula” (en Villardiegua de la Ribera, Zamora), “La Yegua de Irueña” (en Fuenteguinaldo, Salamanca), etc.

·GRABADOS Y MARCAS.- En muchos verracos se aprecian adornos y grabados, denominados por Manuel Gómez Moreno “verdugones”, que son signos en “zig-zag” presentes sobre todo en el antebrazo posterior o jamón derecho, y cuyo significado se desconoce.

Según algunos autores podría referirse a una identificación del lugar o incluso del ganado, o bien podría haber ocurrido que la élite de los poblados mantendría relaciones entre sí empleando unos símbolos comunes y, tal vez, unos mismos escultores.

En otros aparecen pequeñas cavidades, denominadas “cazoletas”, cuyo significado tampoco queda claro ya que, aunque en numerosas ocasiones parecen ser de factura reciente, existen otras en las que se han interpretado como recipientes para quemar aromas o hacer libaciones, relacionándolas con lugares sagrados.

Algunas piezas presentan signos con forma de cruz, como en Santo Domingo de las Posadas (Ávila), Madrigalejo (Cáceres) y Carrascalejo de la Jara (Cáceres), que podrían haber sido realizados durante la Edad Media, ya que en esta época también se cincelaban en rocas con una finalidad demarcadora.

En otros se pueden leer inscripciones latinas, como en los toros de Guisando (en El Tiemblo, Ávila), Martiherrero (Ávila) o en uno de los verracos que aún se conservan en la dehesa de la Alameda Alta, en Tornadizos de Ávila (Ávila).

·NÚMERO DE VERRACOS.- Hasta el año 2007 se han localizado alrededor de cuatrocientas de estas esculturas, en su mayor parte coincidiendo con el territorio que las fuentes antiguas clásicas adjudicaban a los vetones, existiendo algunas además en la zona portuguesa de Tras-os-Montes y en la actual Galicia. De ellas casi la mitad se encuentran en la provincia de Ávila y aproximadamente una quinta parte de todas o bien ha “desaparecido” o se halla ilocalizable.

En unos pocos lugares el número que se ha encontrado de verracos es muy elevado, pudiendo destacarse: La dehesa de “La Alameda Alta” en Tornadizos de Ávila (Ávila), donde se encontraron 22 ejemplares en fila, Gemiguel (en Riofrío, Ávila), con 11 verracos y la dehesa de Guterreño (Ávila), con 8 ejemplares.

Esta pregunta no resulta fácil de contestar, ya que no lo sabemos, y lo único que se hace es formular hipótesis. En mi opinión posiblemente su uso fuera múltiple, empleándose para diversos fines. A continuación te comento algunos de los posibles usos de los verracos según diversos autores:

  1. Una de las hipótesis que más fuerza está teniendo en la actualidad es la de señalizador de territorios, términos o lugares, máxime teniendo en cuenta que de los verracos encontrados en su lugar original en su gran mayoría se encontraban lejos de los castros, asociados a dehesas ganaderas, caminos y zonas que aún en la actualidad permiten delimitar lugares diferentes.
  2. Como señalizador de manantiales y buenos pastos. Esto viene refrendado por hallazgos en determinados sitios, como el verraco de Ulaca que se encontraba junto a la "fuente del Oso" o uno de los verracos de la localidad toledana de Castillo de Bayuela, que según el testimonio de un veterano vecino había sido recogido junto a la denominada "fuente Sarmienta".
  3. Como elemento mágico protector del ganado y de los poblados vetones, como puede comprobarse actualmente todavía en lugares como Villanueva del Campillo, en el lugar en el que se halló el que, actualmente, es el mayor verraco de Europa occidental, o el verraco tallado en la misma roca bajo la misma muralla de Ávila, que casi aún no está claro si fue la antigua ciudad vetona de Obila, por la falta de hallazgos encontrados.
  4. Debido a que la temperatura y los pastos van cambiando a lo largo del año, los vetones desplazaban –como sigue haciéndose en la actualidad- el ganado a otros sitios que reunieran mejores condiciones, practicando la trashumancia. Según algunos autores, los verracos o algunos de ellos se situarían en lugares claves para ayudar a encontrar los caminos, como se puede comprobar en muchos de ellos.
  5. Como forma especial de enterramiento en época romana Altoimperial; este último uso parece haber sido confirmado en algunas de estas esculturas, como las halladas en la localidad de Martiherrero (Ávila) y que pueden verse en el Museo Provincial de Ávila, aunque no está muy claro si se esculpieron o únicamente se reutilizaron para este uso. Lo que sí parece claro es que algunos de los descendientes de la cultura vetona que, lógicamente, no hicieron más que ir asimilando la cultura romana -es decir, no había al principio vetones y en el siglo I d. C. romanos, sino que se les podría denominar veto-romanos- continuaron un tiempo realizando verracos y adaptándolos a nuevos usos.
¿PARA QUÉ SERVÍAN LOS VERRACOS?
Verraco
Verdugones
Cazoletas
Marca en verraco
Verracos
Verraco junto a manantial
Verraco
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